miércoles, 26 de noviembre de 2008

Congo

Debería estar escribiendo sobre mi último viaje a Indonesia, pero las informaciones sobre el “nuevo conflicto” en Congo me han quitado las ganas. He tenido la suerte de haber podido visitar aquellas regiones un par de veces, hace años, antes de que estallara esa guerra que se llevó por delante la vida de casi un millón de personas y por la que nadie hizo nada por evitar. Me parecía mentira que en aquellas tierras verdes, de altas montañas y exuberante naturaleza se gestara una de las mayores matanzas de la historia moderna. El análisis de este conflicto conduce a implicar en el, a las potencias neocolonialistas, a Francia y a Bélgica que por acción, Zaire fue el coto privado del rey Leopoldo II, u omisión, generaron el odio interracial que estallo en el 94. Igualmente Estados Unidos utilizó durante la guerra fría el territorio congoleño como campo de batalla para frenar los avances nacionalistas de Patricio Lumumba e instaurar con la ayuda de mercenarios el régimen dictatorial de Mobutu. Este, mantuvo y propicio conflictos e inestabilidad en la zona, con el apoyo de su régimen corrupto, a la guerrilla angoleña de UNITA, mientras en la región de los lagos, el odio interracial entre Hutus y Tutsis, sembrado en su día por la colonia belga, iba dando sus frutos. En Uganda los Tutsis se preparaban para enfrentarse al gobierno Hutu de Rwanda. Tras la guerra, el “orden” colonial se trastoca, Ruanda país francófono de mayoría Hutu pasa a ser gobernado por Tutsis anglófonos y la influencia Belga pasa a manos del Reino Unido. La ayuda internacional poco a contribuido a cimentar una paz duradera, hoy en día los Tutsis banyamulenge, liderados por Laurent Nkunda, que vivían históricamente en la región de los lagos (Zaire) se levantan en armas, apoyados por sus vecinos ruandeses contra los Hutus exiliados de Ruanda que habitan en la región y que reciben ayuda del gobierno congoleño de Kabila. Y mientras tanto ¿que hace el mayor contingente de la ONU jamás enviado a un conflicto?, exterminar a los animales del P.N. Virunga, comerciar con el marfil de los elefantes que matan con ametralladoras y mirar para otro lado cuando los contendientes se enfrentan. A sus patrones, las grandes potencias, les viene bien que Ruanda sea el primer exportador del mineral Coltán, aunque no lo extraiga en su territorio, y de otras materia.
Una nueva catástrofe humanitaria esta en ciernes, nuevamente las potencias no quieren aprender de sus errores y lo volverán a pagar los habitantes de esta maravillosa región de África.