Annapurna, Calafat, Oiarzabal y los sherpas.



Llevo tiempo pensando que en nuestra sociedad, la capacidad de valorar el riego se ha perdido, cada día vemos que cualquier senderista despistado en el monte, genera una operación de rescate de decenas de miles de euros y pone en juego la vida de numerosas personas ante una situación que se hubiera resuelto, generalmente, con una cierta preparación y una acertada elección del objetivo. Traslademos esta reflexión a otro campo de juego: el Himalaya. Hace cincuenta años el conseguir ascender a un “ochomil” era una gesta, solo reservada a expedicionarios curtidos que debían valorar y arriesgarse en base a su experiencia y su conocimiento, nadie era capaz de predecir climatologías o esperar ayudas que vinieran del cielo en forma de helicópteros o esperar que tus amigos, situados a decenas de miles de kilómetros, consiguieran alcanzar el pie de una montaña en 36 horas, para intentar rescatarte. Y este es el panorama que nos encontramos hoy en día, con dinero suficiente podemos contar con predicciones metereológicas precisas, teléfonos satélite, internet, gps, y además esperar rescates en helicóptero en tiempos record. Si además disponemos de esponsor, el dinero no es problema. Esas largas expediciones con marchas de aproximación de semanas, quedan reducidas a unos pocos minutos de vuelo que te depositan en el campo base, la aclimatación ya la hiciste en una cámara hiperbárica al lado de tu casa.
Pero los humanos, que nos creemos auténticos amos del mundo, no somos nada cuando algo nos despoja de nuestro oropel…., bien sea un volcán que echa cenizas y paraliza las comunicaciones aéreas del planeta o simplemente que se acaben unas pilas. No estamos preparados para prescindir de ello.
Si nos situamos en lo ocurrido en el Annapurna con las carreras por completar los catorce “ochomiles” y la trágica muerte de Tolo Calafat, podemos encontrar un fiel reflejo de lo anteriormente comentado. Gente que compite pero que dice que no lo hace, presión mediática que conduce a carreras que implican un riego excesivo. Ante la posibilidad de perder una cima por la llegada de mal tiempo se apura al máximo, sin tener en cuenta un eventual accidente o un simple agotamiento; y cuando surge el problema y no se puede resolver, se echa la culpa a los demás, se demandan solidaridades y se recurre al dinero si no se consiguen, sus euros quieren comprar el riego de los demás cuando ellos no pueden o quieren asumirlo.
Un último comentario sobre los sherpas, esta gente trabajan como profesionales al servicio de las expediciones y de los trekking, los que hemos convivido con ellos sabemos, que en general, son una gente que prestan un servicio imprescindible que es el que permite que los simples mortales, no somos otra cosa, podamos subir a las grandes montañas. Pero siempre dan el valor añadido, por encima de lo que cobran, de un esfuerzo desinteresado y solidario. Por eso siento especialmente el comentario donde se dice que los sherpas de la expedición coreana rehusaron arriesgar su vida en subir a buscar a Calafat e incluso se negaron a aceptar una elevada cantidad de dinero…… recordemos que también son personas.
¡Que grandes eran los alpinistas de hace 50 años!

(en la foto mi amigo Chowan Sherpa en el trekking de Dolpo)
JAM

Comentarios

Vicky ha dicho que…
Interesante reflexión. Creo que los medios son en gran parte los culpables, y también creo que los humanos deberíamos ser más humildes e intentar conocer mejor otras formas de vivir y de pensar, sí, quizás menos occidentales.
cosmofonio ha dicho que…
Muy buen post. Para pensar.
Amadablam ha dicho que…
He estado en un 8.000 y he tenido tratos con los sherpas. 6.000 euros en Nepal son un fortunón. Los sherpas rara vez rechazan la oportunidad de sacarse un dinero extra. Si dijeron que NO es que la cosa debia estar muy chunga.
Oiarzabal estaba cansadísimo tras la ascensión como para meterse en rescates. Normal. Supongo que tan cansado como estaba Ferrán Latorre, quien salio de noche a buscar a Oiarzabal que se habia perdido bajando del K2 y llevarlo hasta la tienda. O como los hermanos Iñurrategi, que se bajaron del Kanchenjunga a Oiarzábal tirándo de él entre los dos. Asi que vamos a dejarnos de historias. No me cae nada bien la coreana, pero los primeros que tienen que dar la cara son los propios compañeros. Si Latorre o los Iñurrategi se hubiesen comportado en su momento como Oiarzabal… el “gran” Juanito llevaria años muerto. Pero tuvo la suerte de tener mejores compañeros de lo que él ha sido con Tolo. Aún así puedo entenderlo. Pero que se calle y no eche mierda sobre los demás para disimular lo suyo. Y que recuerde su propia historia.
Yo tambien hecho de menos a gente como Lionel Terray.
Trekking y Aventura ha dicho que…
Absolutamente de acuerdo, como bien dices, entiendo que estuviera agotado o que incluso se equivocara, pero hay que asumirlo, no vale echarle la culpa a los demas, eso es jugar sucio, y se ha hecho un flaco favor a si mismo, la opinión publica, que no comprende esos matices, muy probablemente le ha juzgado ya por "abandonar" a un compañero. La verdad que es un personaje.....y claro cuando las cosas acaban como esta vez, maldita la gracia que tiene.
JAM
Anónimo ha dicho que…
Supongo que habrán pasado cosas que no entendemos, pero sinceramente no creo que Juanito haya abandonado de manera consciente a Tolo. Juanito no debe ser mala persona, pero le pierde la boca, y en momentos de desesperación.... supongo que más.
Si se hubiesen dado cuenta antes de que Tolo se quedaba atrás, igual se podría haber hecho algo, pero en el punto en el que estaban supongo que se hizo todo lo que se podía.

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