El país Dogón y la falla de Bandiagara,Malí

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Era agosto del año 1981 cuando llegábamos por primera vez al país Dogón, el primer grupo de españoles que viajaban con una agencia de viajes a Malí. Nuestro recorrido nos llevaría desde Mopti hasta Gao, vía Tombuctú, navegando por el río Níger en pinaza, típica embarcación de carga que tardaría ocho largos y maravillosos días en recorrer ese trayecto. Una parte importante de aquel viaje fue el visitar y recorrer la falla de Bandiagara, en el país de los Dogón, que se extiende a lo largo de 200 kilómetros a través del Sahel. Las aldeas se encuentran colgadas al abrigo de este acantilado que les proporciona sombra, agua que mana del subsuelo y que fue refugio contra enemigos, como los Tuareg, que merodeaban por el Sahel para capturarlos y venderlos como esclavos.
Los Dogón proceden de las montañas Mandinga, en la frontera con Guinea, y su cultura es una de las más antiguas y singulares del planeta, basada en un animismo respetuoso con el medio natural.
Hacia el siglo XV, se vieron obligados a huir de su tierra para evitar el enfrentamiento con los árabes, que pretendían obligarlos a abandonar sus creencias animistas y convertirlos al Islam.
En esta migración, remontando el Níger, encontrarían el acantilado de Bandiagara, el único refugio posible en 1.000 kms. a la redonda. Pero la falla ya estaba ocupada por otra tribu que habitaba allí desde tiempos remotos, un grupo étnico de raza pigmeoide que, sorprendentemente, vivían en este lugar alejados de las selvas lluviosas del Congo, Camerún y los Grandes Lagos, donde se encuentran todas sus tribus hermanas.
Los pigmeos, por su pequeño tamaño, eran físicamente más débiles. Para defenderse del ataque, los dogón bautizarían a estos pigmeos con el nombre de “tellem”, que significa “hombres pájaro” o voladores.
Los pigmeos cazadores-recolectores compartieron terrenos con los dogón, cultivadores, y esto fue su fin. Al extenderse los cultivos, se talaron muchos árboles, y los tellem perdieron la posibilidad cazar o recolectar.
En la actualidad, los dogón practican una religión mezcla del Islam y el animismo. Los paisajes, ceremonias y bailes siguen siendo impactantes para el visitante, siempre que sea un viajero avezado y este dispuesto a sentir el África real.
JAM

Comentarios

dracir ha dicho que…
qué buenos recuerdos...
ricard

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