lunes, 18 de mayo de 2015

Viaje a la Ruta de la Seda. Uzbekistán, Kirguistán, China.

Un viaje a la Ruta de la Seda
Registan Square. Uzbekistán

Seda, especias, olores,  gritos de vendedores y clientes en distintos idiomas, calor, polvo, cantos de los almuecines desde los minaretes de las mezquitas, montañas de sandias y pilas de aceitunas, colores distintos y estridentes, moscas, camellos bactrianos balando, luz brillante. Quizá esa fuera la foto de un día cualquiera en un mercado cualquiera de la Ruta de la Seda. Pero hoy en día aún podemos encontrar esa misma foto en numerosos lugares de los que formaron parte de esa línea que unía Europa con China. En Uzbekistán, Kirguistán, Turmenistán, Tajikistán, en China…. Aún hoy estas escenas se repiten a diario.
Khiva
La mítica ruta de la seda fue durante siglos la principal conexión comercial ante Asia y Europa. Entre Estambul y la ciudad china de Xian su recorrido cubría ocho mil kilómetros y discurría por cordilleras, desiertos y atravesaba altos pasos de montaña. Pero no era un solo camino lineal,  de hecho, no se recorrió entera con anterioridad al siglo XIII, cuando el imperio mongol de Gengis Khan hizo posible el viaje, de entre otros Marco Polo. La ruta consistía más bien en una suma de etapas cortas entre los numerosos enclaves comerciales que la jalonaban. La seda fue sin duda el producto principal desde que en el siglo I a.C. los chinos comenzaran a utilizarla para sus intercambios con pueblos limítrofes.
Durante siglos, el incansable ir y venir de las caravanas de camellos mantuvo en contacto a diferentes mundos (el chino, el indio, el persa, el mediterráneo) separados por barreras naturales y culturales infranqueables. Sin duda la ruta de la seda ha constituido un foco civilizador de excepcional importancia en la historia. Los chinos desde el este, los budistas desde la cuenca del Ganges, los cristianos huidos de Bizancio, el imperio musulmán surgido en Arabia o los diversos pueblos nómadas o sedentarios del Asia Central, todos contribuyeron a crear un lugar de encuentro e intercambio que constituyó un verdadero crisol de la historia de esta parte del planeta. 
Pico Lenin
Las distintas ramas de la Ruta han hecho saltar a la fama a numerosas ciudades de los muchos países que recorría: Samarkanda, Bujara, Khiva, Khasgar, Dunhuang, Turfan, Lanzhou… pero también de desierto como el del Gobi o Taklamakan o cordilleras como la del Pamir o la del Karakorum. 
Tashrabat
El conocer esto lugares llenos de esplendor y de recuerdos de un pasado glorioso, es un reto de primer orden para cualquier viajero.
El sentir los olores de las especias en los mercados locales, el sentir en nuestros cuerpos  el fuerte sol y el calor que durante siglos a requemado esos caminos, sufrir con el efecto de la altura en los altos pasos de montaña y disfrutar con la visita a los monumentos que aún hoy en día atestiguan ese pasado majestuoso, es parte de la magia que encierran estos lugares.
JAM