viernes, 27 de mayo de 2016

Descubre MADAGASCAR


Tan sólo hace unos días que hemos regresado de viaje de una de las islas más exóticas y apasionantes que quedan en el mundo, uno de estos lugares de donde no vuelves indiferente: algo mágico queda en tí, Madagascar
Hoy, los que hemos tenido la suerte de vivir y de sentir esta intensa experiencia, podemos decir, que los sueños sí que se hacen realidad.


Nos quedan imágenes, momentos especiales, muchos de ellos sobrecogedores, de una isla situada en mitad del Océano Índico, la más grande de África, tan sólo separada del continente por el canal de Mozambique, donde la vida se desarrolla de otro modo, porque Madagascar, no es África, no es Asia, simplemente es Madagascar, “un mundo diferente” a todo lo imaginable, donde los viajeros aún podemos sorprendernos, emocionarnos, disfrutarlo, acercarnos a su gente tradicional y sencilla, conocer y empaparnos de su cultura ancestral, por la que el tiempo no parece seguir el mismo ritmo que en el resto del mundo. Un lugar a descubrir, a respetar, a cuidar, esto sobre todo, porque lugares así, en el siglo XXI, son difíciles de encontrar.


En estos momentos, tenemos muchas y bonitas imágenes, enormes ganas de contarlo todo, estamos deseosos de transmitir nuestras emociones a todos los que nos preguntan… sin duda, pero en tan breve texto, hay que seleccionar y resaltar las más espectaculares, comenzando por el Parque Nacional de Andasibe, que fue el comienzo de nuestra aventura, un bosque primario que se encuentra a unos 1.000 m de altitud con flora y fauna endémica y lo más importante: el hogar del primate más grande de la isla, el Indri-Indri, que en Malgache significa “¡mira ahí !” expresión de un nativo cuando fue descubierta esta especie. Hoy todos nos hemos quedado con este nombre, excepto en Madagascar que se llama “babakoto” que significa abuelo, bonito término para este ejemplar tan especial.



Un trekking de unas cuatro horas por esta selva tropical nos llevó hasta el encuentro de estos lemures, mucha expectación e ilusiones por tener la oportunidad de observarlos y escucharlos, porque además de todo lo que podemos contar aquí, lo sobrecogedor de viajar es vivir ese momento, es el aire que se respira, sentir la humedad, el silencio que hay que respetar por exigencia de nuestro hábil guía, buen conocedor de los rincones de este bello parque, los gritos que emiten, el olor de la naturaleza más salvaje…


Tuvimos suerte y mucha, como no podía ser de otra manera, nuestras altas expectativas se vieron más que cumplidas y por eso además observamos otras especies: los Propithecus Diadema, los Fulvus Fulvus, Hapalemur grisus…un auténtico regalo para comenzar nuestra aventura.

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Silvia

martes, 10 de mayo de 2016

Viaje a Namibia: Los Himbas

Llegamos a un poblado himba, donde siguiendo el protocolo, después del recibimiento por parte del jefe de la tribu y de ofrecerles algunos regalos, comenzamos nuestra visita.
Según nos cuenta, es la primera vez que unos blancos visitan el poblado y parece que les llamamos la atención de la misma manera, sobre todo a los niños que corretean a nuestro alrededor como suele ser habitual en estos sitios. Se agradece que todavía solo quieran tocarte e intentar entenderse, sin buscar regalos de por medio. El poblado  no tiene más de veinte chozas y solo encontramos en él mujeres y niños, ya que durante el día, los hombres están fuera ocupándose del ganado.
 
Ellas guapas y orgullosas, adornadas con collares y brazaletes en brazos y piernas y tapadas lo justo con un taparrabos, continúan con sus tareas cotidianas. Algunas nos observan tímidamente y otras no nos prestan demasiada atención. Entramos en una de las cabañas donde una joven himba, quema en un recipiente sobre ascuas, unas hojas aromáticas  que desprenden un dulce olor a humo, con el que cada día se perfuman sus partes íntimas, evitando así los malos olores. A pesar de lo reducido del espacio y del origen de las pertenencias que allí se encontraban, como pieles y otros utensilios que hacían presuponer un fuerte olor, fue agradable comprobar los efectos de ese milagroso humo. Tras conocer más sobre sus costumbres, un grupo de mujeres en un improvisado círculo nos ofrece su bonita artesanía, collares, pulseras, cuencos…., con la llegada del turismo, su venta les ayuda en su economía.

Ha sido interesante conocerlos, mejor dicho conocerlas, pero me voy con una inquietante sensación, porque también me han contado que con la llegada del turismo algunos Himbas se han perdido, cambiando sus tradiciones por el alcohol y la mendicidad. Por eso tenemos que ser cuidadosos y respetar sus formas y sus espacios, debemos ser meros observadores, cuando visitamos museos, iglesias o cualquier monumento, nuestra intención no es cambiar nada, solo conocer y observar, con los pueblos además tenemos obligaciones de comportamiento porqué son personas y el respeto debe de estar por encima de cualquier tipo de turismo.
 

Dicho esto, sin duda son una de las tribus más auténticas y más bellas de África y os animo a conocerlos. 

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