jueves 26 de noviembre de 2009

Viaje a la Antártida e islas del Sur


Día 18 de noviembre, 12h00, pasaje Drake, como acabo de visitar el puente, se que el viento es de 40 nudos y estamos, mas o menos, a la mitad del viaje que nos lleva de vuelta de la península antártica a Ushuaia. Creo que estamos teniendo suerte con el tiempo y aunque el barco se mueve considerablemente, se vive razonablemente bien. Siempre que estés o tumbado o agarrado a algo sólido. Creo que este es buen momento para empezar a escribir algunas notas y reflexiones sobre un viaje que durante 19 días nos ha llevado a las islas Falkland (Malvinas), South Georgia, South Sheatland y península antártica, embarcados en el Ocean Nova, barco acondicionado para cruceros polares y con un pasaje de 60 personas y una tripulación de 38.
Vamos a empezar por lo general y acabaremos en lo concreto, la experiencia es de tal envergadura que a mis más de 30 años viajando, me ha dejado absolutamente impresionado y enamorado de la, probablemente, más inhóspita región del planeta.

EMBAJADOR DE LA ANTÁRTIDA

Desde la firma del tratado antártico en el año 1959, este inmenso territorio, más grande que Australia, se ha convertido, por acuerdo de los países firmantes en territorio de paz e investigación. La devastación protagonizada por el ser humano desde las primeras exploraciones en el siglo IXX hasta la declaración del citado tratado y el fin de las actividades de caza de ballenas fue inmensa, en lugares como las islas South Georgia se despedazaron 175.000 de estos animales así como cientos de miles de focas y elefantes marinos hasta hacerlos desaparecer de su costa y se introdujeron especies foráneas como renos y ratas que han modificado el hábitat de las especies indígenas. La industria norte europea, principalmente noruega, salpico todas las costas con las llamadas “whales stations” donde se procesaban (despedazaban y extraían el aceite) miles de cetáceos capturados en esas aguas. Hoy en día existe un casi unánime compromiso de todos los países del mundo (salvo Japón y Noruega) de establecer una moratoria en la caza de ballenas.
En el difícil mundo en que vivimos, no es habitual encontrar materias en las que casi unánimemente todos los países se pongan de acuerdo y al menos en estos dos puntos, antes citados, se ha logrado. Esto es una buena noticia. Pero sabemos como todo es susceptible de cambio, precisamente por eso debemos estar alerta y vigilantes de que nuestros gobiernos respeten los compromisos adquiridos en los puntos que desarrollan el tratado antártico. Personalmente siempre he defendido, frente a cierto integrismo conservacionista, que la única forma de preservar ecosistemas, flora y fauna es a través de un conocimiento responsable que nos permita convertirnos en difusores y defensores de esos lugares únicos del planeta. En el caso de la Antártida, además, debemos convertirnos en embajadores de ese país sin ciudadanos humanos, donde las únicas leyes deben ser las del consenso y donde su única actividad debe ser la de aprender de nuestros anteriores errores y avanzar en el conocimiento científico. También deberemos representar a sus auténticos habitantes, esa fauna que durante siglos los humanos nos hemos empeñado en destruir y que hoy en día vuelve, en algunos casos tímidamente, a hacerse presente en un territorio que tiempo atrás fue únicamente suyo.
José Antonio Masiá

viernes 23 de octubre de 2009

"Realities" y decencia


Pese a que uno cada vez tiene más años, la capacidad de sorpresa no se agota, hasta donde podemos llegar…… Tengo a honra no ver los llamados “realities shows”, pero esta mañana, cuando nos juntamos en la oficina entorno al café, me cuentan sobre la presencia, la noche del jueves 22 de octubre, de unos Danis (tribu de originaria de Nueva Guinea/Indonesia) en un programa llamado Gran Hermano, donde los exhibieron como “seres” peculiares, ingenuos y con capacidad de sorprenderse ante las actitudes y vestimentas de los “curtidos” concursantes del programa. Es difícil decir nada nuevo sobre este tipo de programas, que cada uno venda lo que pueda mientras que seres adultos y conscientes quieran pagarlo o verlo, siempre existe el botón “off” en las televisiones, pero la utilización de personas ajenas a este sistema, y por lo tanto indefensos, a los cuales solos se les ofrece dinero, y me temo que no mucho, por hacer algo que desconocen y que son incapaces de evaluar previamente. Todo esto merece mi desprecio más absoluto.
Los que hemos tenido la oportunidad de disfrutar conociendo a estas gentes y respetando su forma de vida y costumbre, tan diferentes a las nuestras, no podemos quedarnos impasibles ante la mofa y el escarnio del que son objeto, solo porque no usan ropa o no han visto previamente un cuerpo blanco en minifalda.
Se que es clamar en el desierto, pero insisto, respetemos la cultura y las formas de vida de todos y cada uno de los seres que habitamos este planeta, siempre que no supongan una agresión para nadie, y pongamos un coto intelectual a todo esto, creo que debemos darle más uso al botón que pone “off” . Yo lo hago.
José a. Masiá

viernes 4 de septiembre de 2009

Memorias de África (Kenia 2009)



En Mayo tuve la oportunidad de ir a Kenia. Después de unas cuantas e inevitables horas de vuelo por fin aterrizamos en Nairobi!…llegamos al hotel cansados y con ganas de empezar realmente el viaje a la mañana siguiente, dirección a la Reserva Nacional de Shaba, territorio Samburu. Durante el trayecto, recorrimos las llamadas “tierras altas” de Kenia, unas grandes zonas agrícolas totalmente verdes, llenas de cultivos…también pudimos disfrutar de las estupendas vistas al Monte Kenia, la montaña más alta del país con sus 5.199 metros de altitud, y de unos paisajes que todos esperamos de esas grandes llanuras africanas y que como bien preveía iba a estar viendo durante todo el viaje, eso sin hablar de las preciosas acacias, tantas diferentes y todas tan bonitas!
Después de unas cuantas horas de coche, llegamos a Shaba. Comida y por la tarde el ansiado safari, el primero! Vimos las primeras jirafas, las cebras de Grevy, el antílope jirafa, el orix, que come plantado sobre sus patas traseras! (todos estos animales además son muy difíciles de ver en otro sitio), gacelas de Thomson…una primera toma de contacto que deja con muy buen sabor de boca…
A la mañana siguiente fuimos a visitar un poblado Samburu, donde nos recibieron con sus alegres cantos y bailes, todo lleno de colores y grandes sonrisas hacia nosotros, los turistas, a los que nos enseñan sus costumbres, sus casas, su forma de vivir en definitiva…
Siguiendo por los Montes Aberdares, y cruzando la línea del Ecuador, nos dirigimos al Parque Nacional de Nakuru, donde vimos el increíble lago que debe su nombre al parque, un “lago rosa” lleno de flamencos, en contraste con el precioso azul del cielo, una imagen impactante…pero el día no había hecho más que empezar…de repente, nuestros coches empezaron a avisarse unos a otros, los nervios a flor de piel, sorteando los caminos, los baches, pero mereció la pena, allí estaba la recompensa: un precioso leopardo subido en la rama de un árbol nos estaba esperando…¿qué más se podía pedir? Antes de este increíble colofón final vimos cantidad de rinocerontes blancos, búfalos, leones, elefantes…
A medida que avanzábamos las expectativas del viaje seguían creciendo, y aún nos quedaba tanto…el día empezó con un recorrido por el lago Naivasha, donde pudimos ver a los maravillosos hipopótamos…parece mentira que estos animales, aparentemente tan tranquilos y buenos, sean los animales que más personas matan en África! También pudimos ver dik dik, unos pequeños antílopes africanos. Y seguimos! Ahora hacia Masai Mara, el parque por excelencia, situado en territorio masai, y que también debe su nombre al río que lo atraviesa, el Mara, con un gran caudal, lo que hace que se concentren grandes poblados de guerreros masais, así como muchos animales herbívoros, y en consecuencia depredadores…por ello, Masai Mara es el “gran festival” de animales: leones, guepardos, hienas, cebras, búfalos, ñus…no das abasto, no sabes dónde mirar, tu retina quiere acapararlo todo: esas grandes estepas verdes, esos cielos azules que son azules de verdad!, en conjunto, todo constituye la legendaria imagen de la sabana africana que tantas veces habíamos visto en películas…pero ahora estaba allí, delante de mi, con su gran inmensidad…
Y el viaje se acababa…vuelta a Nairobi para el regreso. La capital de Kenia con mucho, muchísimo tráfico, grandes edificios, amplias avenidas…un gran contraste con nuestros días anteriores en la exuberante sabana…
En definitiva, un gran viaje, totalmente recomendable, ¿quién no ha soñado alguna vez con hacer un safari en África? Y si además tienes la suerte de, en tan pocos días, ver los “Cinco Grandes” (elefante, león, búfalo, leopardo y rinoceronte), es perfecto…
Kenia no decepciona, qué cantidad de imágenes y estupendas sensaciones me llevé y aún permanecen conmigo…akuna matata rafikis!
Irene Martín Fernández

martes 16 de junio de 2009

Uzbekistán/Kyrgyzstán/China

LA RUTA DE LA SEDA

Un viaje mítico al mercado de Kashgar
Nuestro recorrido por esta legendaria ruta nos adentrará en Uzbekistán para visitar esas dos joyas que son Samarkanda y Bujara; continuaremos por el país de los Kirguicos para contemplar el techo del mundo y cruzaremos a China para disfrutar del mercado más antiguo y divertido del mundo: Kashgar.
Un camino peligroso lleno de riquezas
Pocos caminos despiertan en la mente del viajero tantas imágenes y posibles aventuras como este de la mítica Ruta de la Seda. Nunca existió una sola ruta, sino una maraña de senderos y pistas que confluían en lugares estratégicos, en los que florecían ricos mercados. Inicialmente, estos caminos llevaban el nombre del producto predominante que circulaba por ellos. De modo que existió la Ruta de las Esmeraldas, del Oro, del Jade o de las Especias. China importaba, principalmente, oro, plata, piedras preciosas, marfil, cristal, perfumes, tintes y otros textiles provenientes de Europa y de los reinos por donde transitaba la ruta. El Imperio del centro exportaba, en su mayoría, seda, pieles, cerámica, porcelana, especias, jade, bronce, laca y hierro.
Por la Ruta de la Seda no circulaban solamente mercaderes con bienes de todos los reinos, sino también asaltadores, ladrones y pilluelos, por lo que los caminos no eran totalmente seguros. Así, lo peor que les podía pasar era que por aquellos desfiladeros y glaciares se despeñara un camello; perdieran al animal y a su apreciada carga, y además su estiércol, que utilizaban como combustible. Y aún era peor, si el camello perdido transportaba comestibles. Casi en el 80% de la Ruta no hay árboles; sólo hielo, nieve y glaciares. Algunas caravanas no llegaron nunca a su destino. Hacia el siglo XV, con el auge de la navegación y la nuevas rutas marítimas comerciales, y el apogeo de los imperios árabe, mongol y turco, fue languideciendo lentamente la importancia de la ruta de la seda como principal arteria comercial entre oriente y occidente, y algunas de las más florecientes e imponentes ciudades a lo largo de su recorrido fueron perdiendo importancia e influencia y, olvidadas por el mundo exterior, se convirtieron en una sombra de lo que fueron. Y no fue hasta 1870 cuando el Barón von Richtofen, de expedición por la zona, rebautizó a la misma con el nombre de la ruta de la seda y comenzó poco a poco a resurgir de sus cenizas la que hoy constituye uno de los viajes más apasionantes.
Las perlas de Uzbekistán
Samarkanda fue una de las ciudades más importantes en esta travesía. Por ella han pasado culturas tan dispares como la persa, la griega a través de la conquista de Alejandro Magno, la árabe, la mogol y la rusa-sovietica. Tamerlan la hizo capital de su imperio a finales del siglo XIV y fue entonces cuando experimentó un florecimiento sin igual. Sus monumentales construcciones son un claro ejemplo de la grandeza de aquella época. La Plaza de Reguistán, la joya de Samarkanda con sus tres imponentes madrazas, el Mausoleo en el que yacen los restos de Tamerlan, la Necrópolis de ShajíZinda, el famoso Observatorio de Uluz-Bek, la gigantesca mezquita de Bibí Janim, esposa favorita de Tamerlan, dejan en el visitante una impresión imborrable por su belleza. No hay que olvidar que Samarkanda ocupa un lugar de privilegio dentro del arte islámico del Asia Central.
Por su parte Bujara es una pequeña maravilla por el número de sus monumentos que conviven con sus habitantes en una increíble simbiosis creando una atmósfera que envuelve todo en esta ciudad museo. Tanto los monumentos de la ciudad como los que se encuentran en las afueras, como el palacio de Verano de los últimos emires o la Necrópolis Chor-Bakr donde el silencio y la amplitud de espacio transmiten una inefable serenidad, así como la acogedora Plaza de la Liaba-Jauz donde los atardeceres se acompañan con té y descanso, convierten esta ciudad en un magnifico rincón del planeta para no olvidar jamás.
Un verano que estalla sobre la mesa
Durante los meses de estío Uzbekistán reverdece y sus campos ofrecen un sinfín de frutas y verduras, lo que hace que sus gentes se lancen a la campiña para compartir espléndidos almuerzos bajo los árboles. Por eso no resulta difícil que a uno le inviten a disfrutar con fabulosas sandias y melones, deliciosos albaricoques, tomates que parecen de cuento, panes recién horneados…
Por las noches los cafés y restaurantes, tanto de las ciudades como de los pequeños pueblos, acogen a un público festivo y dispuesto a dar buena cuenta de todo tipo de brochetas, principalmente de cordero, cuyo aroma se cuela por entre las parras e invita a los paseantes a participar de la fiesta.

Kirguistán, el techo del mundo
Este precioso país es pura naturaleza, rodeado por diversas cordilleras montañosas que alcanzan con facilidad los 5.000 metros de altura, siendo el Pico Lenin el más alto con 7.134 m. El clima es extremo pasando de los menos 30 grados en invierno a los 45 en verano. Cuenta con preciosos lagos como el Issyk-Kul de una belleza extraordinaria y que convierten al país en una fuente de agua inagotable. Sus gentes son hospitalarias y atraviesan el país con sus yurtas y sus caballos. Convivir con ellos y galopar por las estepas es uno de los recuerdos más vívidos del viaje.
Los pasos fronterizos entre Kirguistan y China han sido de los más duros a lo largo de la historia de la ruta, por esos los kirguikos cuentan y no paran sobre las leyendas de los crudos inviernos, la caza, y sus caballos. Es por uno de estos pasos por el que nos introducimos en China para llegar al mercado de Kashgar.

Un mercado del siglo XII
Marco Polo, en su Libro de las Maravillas, ya escribía: “Allí a Kashgar llegan numerosas telas y mercancías. Las gentes viven de talleres y comercios (…) De esta comarca parten muchos mercaderes, que van a comerciar por todo el mundo.”
Aislada en el extremo noroeste de China y aprisionada entre las estribaciones del Karakorum, una de las cordilleras más abruptas de la tierra, y el desierto de Taklamakan, cuyo significado en lengua ligur es “ve y nunca regresarás”, esta población de más de 200.000 habitantes sigue siendo, como en las épocas de máximo esplendor de la Ruta de la seda, cuando era parada obligada, el mercado más influyente de la región y uno de los más antiguos del mundo.
Todos los domingos, el Aidkah Bazaar convoca gentes que viven en un radio de 2.000 kilómetros a la redonda, dando lugar a un espectáculo fascinante, al que las caravanas de camiones provenientes de Pakistán, con sus impresionantes cabinas forradas por carcasas de madera, primorosamente talladas y pintadas con colores estridentes, dan un aire de fiesta.
El mercado, un espacio caótico, abarrotado de puestos cubiertos por toldos y grandes tiendas de campaña que, ante la avalancha de gente y de carros tirados por burros, termina por descoserse en un dédalo de pequeñas callejas de casas de adobe igualmente atestadas de tenderetes. Sedas, telas, ropas, gorros, zapatos, cueros, atalajes para los animales, herramientas, cuchillos, radiocasetes, hortalizas, alimentos de todo tipo, especias, almizcle, productos de artesanía, bisutería, alhajas de oro, cañas de bambú, rebaños de ovejas… se suceden en un orden confuso, acaso regulado en función de la pluralidad de razas y lenguas que se dan cita en esta especie de Babel horizontal. Las facciones de la cara, la forma de los bigotes y barbas, las ropas y, sobre todo, el modo de cubrirse la cabeza permiten, como si se tratara de un juego de adivinanzas, identificar la raza a la que pertenecen los individuos que conforman el paisaje humano del mercado. Todos ellos se mueven en este decorado con la sumisión de los extras de una película y sólo parecen salirse del guión cuando se arraciman en torno a los barberos, expertos en afeitar a cero las cabezas y barbas; los curanderos, cuyos remedios se extienden sobre el suelo en una mezcolanza de ungüentos, hierbas y animales muertos resecos como pergaminos; o cuando hacen pausa para comer en los puestos de comida al aire libre.

Una comida de domingo
Uno de los momentos mágicos del mercado es la hora del almuerzo en alguno de los numerosos puestos que salpican este laberinto. Una serie de hornos de barro humeantes, sobre los que cuelgan sonrosados canales de cordero, acotan pequeños restaurantes donde se sirven en cuencos de porcelana raciones de carne, acompañadas de pan, arroz o ensaladas, que desaparecen en medio de una sinfonía de rumores dirigidos, como batutas, por la habilidad de los palillos chinos. No es el único lugar donde se puede comer. Diseminados por todo el mercado, hay puestos de tallarines, cuya elaboración secuestra las miradas. Rudos hombres en camiseta golpean la masa de pasta contra una mesa hasta dejarla fina y flexible, momento en el que la retuercen formando una especie de trenza que sólo deja de girar entre sus brazos cada vez que vuelve a ser estampada contra la mesa. Un ejercicio acrobático que invita tanto a comer como a mirar. Conviene recordar que los espaguetis vienen de esta parte del mundo y que fue Marco Polo el que hizo las veces de embajador. Familias enteras pasan el día en el mercado, mientras los padres acuden a comprar, los niños disfrutan de un rico helado en alguno de los improvisados cines al aire libre.

José Maria Lorente periodísta de viajes y gastronomía, lleva más de veinte años recorriendo el mundo para sus reportajes. Ha colaborado con Trekking y Aventura como guía en la mayoría de los viajes que ofrecemos.

jueves 4 de junio de 2009

Myanmar y gastronomia

El viajar no es solo conocer lugares, tambien es profundizar en la forma de vida y en la cultura de las gentes a las que visitamos y la gastronomia es una de ellas. A continuación "colgamos" unas notas que nos ha enviado ("las cosas de los jueves") el cocinero y amigo Andrés Madrigal. El unir a su faceta de gran cocinero (su restaurante el Alboroque ha conseguido la primera estrella Michelín hace solo unos meses) la de viajero le da un aval especial para nosotros. Hoy nos habla de Myanmar.





Hoy os hablaré de la gastronomía de Birmania o Myanmar (como se conoce oficialmente desde 1989), que para muchos, y a diferencia de lo que ocurre con otras cocinas orientales, es todavía una gran desconocida. Desde hace tiempo que me siento atraído por la cocina de este país, y por el país mismo. Mi hija Lía aún no lo sabe, pero fue ahí donde se pronunció por primera vez su nombre.
En la cocina de Birmania es fácil ver las huellas de la influencia china, india y tailandesa, y al igual que ocurre con otras tradiciones culinarias del sureste asiático, el arroz y el curry son componentes básicos. Una de las principales características de la cocina birmana está directamente relacionada con su ubicación: en sus platos abundan los peces procedentes del mar de Andamán. Mientras que la otra característica principal, la enorme variedad y cuidado en las preparaciones con vegetales y frutas, responde al alto porcentaje de comensales vegetarianos del país.
A la hora sentarse a la mesa, los birmanos también muestran ciertas peculiaridades. La mesa suele ser una especie de tabla baja, con lo que los comensales han de sentarse en el suelo, que se llena con distintos cuencos que contienen los diversos elementos de la comida, servidos todos a la vez. Las sopas, que se conocen como hingyo, son un elemento imprescindible de la dieta birmana, cuentan además con una variedad ácida que recibe el nombre de chinyei. Otro plato muy popular es el Ohn-No Khaykswe (lo siento, no puedo ayudaros con la pronunciación. Je), unos tallarines con coco, pollo y curry. Mientras que para desayunar, en la mayoría de casas birmanas, suelen decantarse por los mohinga, unos tallarines de arroz en salsa de pescado fritos en un aceite vegetal aromatizado con lemongrass, jengibre, ajo, azafrán y brotes de banano.
Como os decía antes, las verduras son una parte importante de la dieta birmana, y existen muchas preparaciones distintas. Es muy popular un plato de vegetales crudas con una pasta de gamba fermentada llamada Ngami. Las ensaladas suelen combinar vegetales, frutas y sabores picantes.
Uno de los elementos mas característicos de una mesa birmana es el "Ngapi", una pasta de gamba fermentada que se toma con vegetales crudos. Las ensaladas picantes (thouq o lethouq) están hechas con vegetales crudos o frutas; cebolla, maní, chiles y otras especias. Among the local favorites are maji-yweq thuoq, made with tamarind leaves and shauk-thi thuoq, mixed with pomelo, which is similar to grapefruit. Entre los favoritos locales son Maji-yweq thuoq, hecho con hojas de tamarindo y shauk-thi thuoq, mezclado con pomelo. Htamin let-thuoq are savory salads made with cooked rice.There is also green tomato salad (khayanchin sein thou) that is prepared with limes, chili, peanuts and coriander leaves. Green mango salad (thayet sein thou) is prepared with fish sauce, sesame, onions, chilies, shrimp paste and shrimp powder.También hay ensalada de tomate verde (khayanchin sein tú), que se prepara con limas, chile, maní y hojas de cilantro.
Abundan también las legumbres, sobre todo en la parte alta del país, donde se consumen lentejas rojas, guisantes, garbanzos y, por supuesto, soja en sus infinitas presentaciones. También son populares los frutos del mar como cangrejos, gambas, langostas, calamares y un largo etcétera, que se preparan muy especiados. Se puede encontrar, por ejemplo, una “tortillita” de camarones, que se prepara con harina de arroz y pimentón. A la hora del postre, la inmensa mayoría de los birmanos prefiere el Sa-ma-nwin-kin, que es un pastel de sémola, azúcar, huevo, mantequilla y coco. El refresco mas popular es la "Mirinda", y después Pepsi cola. Hay un buen número de marcas internacionales de cervezas que se pueden consiguir con facilidad en cualquier sitio. "Mandalay" es tal vez, la más rica. Y si uno quiere tomarse un buen vino, en la capital, podrá encontrar extraordinarias sorpresas a muy buen precio.


Andrés Madrigal

Y de postre...... una receta del autor:

Plátanos en crema de coco.
Este simple pudding casero se sirve muy a menudo como tentempié en casa o en el mercado, como la mayoría de dulces del Suroeste asiático o como postre después de la comida.
En Tailandia, Myanmar, Laos y Camboya, las personas a veces hacen leche de coco utilizando el agua perfumada al extracto de leche. Puedes conseguir un efecto parecido añadiendo un poco de agua de rosa a la leche de coco; atención- es muy fuerte, así que usarlo con moderación. Los plátanos cocerán a fuego lento por poco tiempo en la leche de coco con un poco de azúcar, luego vienen servidos en un pequeño cuenco, si quieres con semillas de sésamos tostados o cacahuetes tostados y triturados.

1 ½ taza de leche en bote o fresco
½ cucharilla de agua de rosa
¼ cucharilla de sal
½ taza de azúcar, o más, dependiendo del gusto
4 plátanos medianos o 10 plátanos pequeños dulces asiáticos
1 o 2 cucharillas de semillas de sésamos tostadas
1 o 2 cucharillas de cacahuetes tostados, triturados finamente
Poner la leche de coco en una olla a cocción media, añadir el agua de rosa, si eliges utilizarlo, la sal y azúcar, mover hasta que se derrite completamente. (Puedes hacer la salsa primero y dejarla hasta 1 hora antes que cocines los plátanos)
Pelar los plátanos y cortarlos en trozos.
Añadir los plátanos en la olla y cocinar hasta que se pongan blandos, de 5 a 10 minutos, dependiendo de los plátanos que estés utilizando y de cuanto blandos quieres los plátanos. Servir caliente o a temperatura ambiente, en pequeños cuencos, si lo prefieres cubiertos con las semillas de sésamo o cacahuetes triturados y tostados.

viernes 22 de mayo de 2009

Jordania, desiertos y reservas naturales


Sin mucho pensar, cinco amigos decidimos reservar un vuelo directo desde Madrid a Ammám y en unas cinco horas, nos encontramos en un pequeño país de Oriente Medio: “Jordania, el reino Hachemita”. Situado al sur de Siria, al oeste de Arabia, al este de Israel y con la pequeña costa del mar Rojo, más no se puede pedir; estábamos ante un “TESORO” puesto a nuestros pies, no teníamos otra opción que la de aprovecharlo al máximo, así lo hicimos.
Salimos de Ammán, rumbo norte, comenzamos la obligada visita a los lugares bíblicos como Pella, donde aún quedas vestigios de templos romanos y bizantinos; Um Qais, antigua ciudad romana, con restos otomanos desde allí vimos por primera vez el mar de Galilea y los territorios sirios de los Altos de Golán, aunque la calima nos dificultara la visibilidad. La sensación de encontrarte en el valle del Jordán, frente a Jerusalén, hizo brotar en nosotros muchas emociones, tantas como la llegada a Jerash. Aquí, paseamos y contemplamos de cerca una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo, imposible quedar indiferente: sus 999 columnas, templos, teatros y anfiteatros, su plaza ovalada, así como su magnífico “cardo”, nos hacía añorar esa remota posibilidad de experimentar “el túnel del tiempo”, que nos permitiese vivir, el esplendor de esta soberbia ciudad y de la magnificencia del mundo romano. La sensación que tuvimos allí, nos dejó sin palabras, sólo percibir y soñar con la historia, Estos momentos, fueron suficientes y significativos para que quedasen guardados en nuestro recuerdo.
Nuestro viajé continuó hacia zonas más rurales, la historia la dejábamos unos días aparcada, para adentrarnos en la reserva natural de Wadi Mujib. Aquí, el contraste de paisajes es impresionante, una pequeña y relajada caminata junto al mar Muerto y unas peculiares formaciones rocosas nos dieron paso, a nuestro primer baño en una de las aguas con más concentración salina del mundo: el mar Muerto, la dificultad de ponerte en posición vertical y el sólo poder flotar y flotar, fueron parte de los momentos más divertidos del día.
Tras una caminata por el wadi, continuamos a la reserva de Dana, donde nos alojamos en un lugar muy especial, un eco-lodge muy tranquilo, donde disfrutamos de una noche limpio cielo e intensamente estrellada, junto con el típico “narguile” y por supuesto con la hospitalidad y amabilidad de sus gentes.
Después de tan agradables días, sólo nos quedaba llegar al “ TESORO”, pero al verdadero de este reino: PETRA, la ciudad nabatea. Cada paso que dimos fue para quedarnos perplejos y sorprendidos. De sobra lo tenemos visto en libros de historia, revistas, vídeos….pero sólo el estar allí, es lo que da sentido y mucho, al viaje. La sensación de observarla, de sentirla, de disfrutarla, de vivirla, de escucharla, te activa el mundo de las emociones. Recuerdo especialmente, una puesta de sol, desde lo alto, una calima que cubría la ciudad, donde todo adquiría una tonalidad dorada, ocre, rosa…donde el murmullo de sus gentes, de sus dromedarios, de los rebuznos de sus burros, el relincho de sus caballos, nos hizo trasladarnos con la imaginación al siglo VII a. d C.
Sin duda, por esto contiene “el tesoro”, porque ella en sí misma es eso: UN TESORO, una joya heredada de nuestros queridos nabateos, que nos llegó al corazón y que a los cinco, nos proporcionó excelentes momentos de tertulia, sobre todo por la noche, disfrutando en los típicos restaurantes jordanos, del mansaf, shish kabab y como no puede ser menos, del típico hummus de garbanzos…. eso sí, todo bien regado de importantes vasos de agua, como corresponde a muchos de los países musulmanes. La “gota de agua que colma el vaso”, para una cena especial, allí no podía faltar.
Después de estos dos días, nos quedamos con ganas de alguno más, llegamos a Wadi Rum. Comenzamos nuestro periplo con una divertida ruta en pick-up, donde el paisaje pasaba de grandes desfiladeros rocosos a paredes con pinturas rupestres y acababa en una divertida y difícil ascensión por una duna. El mejor recuerdo del día y en eso coincidimos todos, (para algunos era su primer viaje y su primer contacto con el desierto) fue descalzarnos e ir subiendo lentamente por la cálida y fina arena, esto regenera, la tierra transmite y el contacto directo con ella, más que nada; por algo dicen los locales, que el mundo está creado para disfrutarlo, pero sólo el desierto es el que cultiva el alma……
Los días iban pasando y ya todos mirando el calendario, y sabiendo que lo bueno también acaba y que es finito, nos encontrábamos ya en Aqaba, ¡el final de nuestro viaje! , pero por fin el encuentro con el mar Rojo, donde, paradojas de la vida, sus azules y cristalinas aguas, te invitan a darte un baño y a agradecer a la naturaleza esa generosidad que nos ha regalado con sus fondos marinos, únicos en el mundo. Sólo esos momentos se te graban para siempre, los transmites e invitas a todos a que disfruten y experimenten los mismos que nosotros tuvimos la suerte y la oportunidad de vivir, y ¿por qué?, porque Jordania así lo vale.

Silvia Masiá

lunes 18 de mayo de 2009

Uzbekistán, los tesoros del Tamerlane.

Hace unas semanas, se me presentó la posibilidad de viajar a Uzbekistán y al ser mi primera posible incursión en Asia central, no dude en decidirme, ¡allá vamos! Samarkanda siempre había sido uno de mis destinos soñados…
Tashkent, la capital, con grandes avenidas, parques, plazas y sobrios edificios de influencia soviética entremezclados con hermosos complejos arquitectónicos de origen musulmán, fue la ciudad que me recibió y me brindo la primera impresión del país. ¿la verdad? me dejo un poco indiferente... pero era solo el principio, según fue transcurriendo el viaje se iban colmando con creces mis expectativas.
Khiva fue el segundo alto en el camino. En esta pequeña ciudad patrimonio de la humanidad cambió por completo mi percepción del país. Al adentrarme en la ciudad amurallada me sentí como si me transportase a otra época. Era como estar en un museo al aire libre, con callejuelas laberínticas, repletas de madrassas, mausoleos, palacios… Uno de los mejores momentos del viaje fue el poder disfrutar del atardecer en una “terracita” con una cerveza uzbeka, viendo como los últimos rayos de sol cambiaban el color rojizo de los edificios y acentuaban los azules de las cúpulas y minaretes de toda la ciudad.

Al día siguiente, abandonaba la ciudad, de parada obligada en la ruta de la seda, para continuar hacia Bukhara. La ruta, durante casi 9 horas, cruza el desierto de Kyzyl Kum siguiendo una carretera repleta de baches. El camino fue largo y tedioso pero lo que esperaba merecía la pena. Bukhara es una ciudad tranquila con un gran bazar donde se puede regatear sin ser atosigado por los vendedores, detalle de gran importancia, porque, hoy por hoy, es difícil encontrar países que aun te ofrezcan esa tranquilidad. En la plaza más bulliciosa de la ciudad "Laby Hauz" se encuentran tres impresionantes madrassas y, en el centro, el mayor estanque de la ciudad, rodeado de cafés y restaurantes donde descansar y tomar la bebida más típica del país: el vodka. Por la noche, en una de estas madrassas de la plaza disfruté de una cena con música y baile uzbeko bastante recomendable.
El último destino de mi viaje era la ansiada Samarkanda, la ciudad con mayor renombre de Uzbekistán. Sin lugar a dudas, lo que más me impacto fue Registan Square, un extraordinario complejo compuesto por tres madrassas donde algunas noches se puede disfrutar de un espectáculo de luces y sonido que merece la pena contemplar. Tuve el privilegio de ver como encendían el complejo sólo para unos cuantos que estábamos ahí en ese momento ¡Un lujazo!
Me gustaría hacer una mención especial a la gastronomía del país: dieta mediterránea, mucha fruta, verdura, carne... y sobre todo el arroz pilav ¡que está estupendo! No utilizan apenas especias y es fácil que todo te guste. La única pega es que no hay gran variedad de platos pero estamos de viaje y no da tiempo a echar nada de menos.
En definitiva, es un país auténtico, de los que quedan pocos en el mundo, con gente amabilísima que se acerca a ti sólo para saludarte y hacerse una foto contigo sin ánimo de lucro. Es un destino perfecto para ir antes de que el turismo masivo acabe con estos aspectos tan difíciles de encontrar ya en el mundo.
Arantxa Masiá

viernes 24 de abril de 2009

Añorando Malí








Una noticia en el digital del diario El Publico, me ha llamado la atención: “La biblioteca del desierto”. El Instituto Ahmed Baba de Tombuctú, en Malí, conserva 30.000 manuscritos sobre la presencia islámica en África. (Público 23/4/2009), firmado por Carlos Fuentes (http://www.publico.es/culturas/220452/biblioteca/desierto). Esta es una de las pocas veces que uno encuentra noticias de África que no corresponden a hambrunas, muerte o destrucción…. Al ver la foto que ilustra el artículo, no he dejado de recordar mi primera llegada a Tombuctú en el año 1981, los tiempos empleados en llegar a este mítico destino difirieron de los que aparecen en el citado texto de Carlos Fuentes. En mi caso, fueron necesarios tres días completos de navegación en “pinaza” para alcanzar el puerto fluvial de la ciudad, tres días de intenso calor, de mucha hambre, pero de inolvidables experiencias. Cada parada en las orillas era una atracción para los pobladores locales que se arracimaban en las orillas del río para ver a un grupo de blancos que viajaban entre toneladas de mijo en sacos. La llegada fue impresionante, nos recibió una tormenta, que proveniente del Sáhara, nos vapuleo, nos lleno de polvo y finalmente nos empapo. Tombuctú es de esas ciudades en las que hay que estar para darse cuenta de que hoy, no hace honor a su historia, pobre, aislada y deprimida ha perdido su razón de existir. Unos cuantos Tuareg se agolpan en campamentos próximos al río con el fin de asediar a los pocos viajeros que allí llegan y venderles algo de artesanía o alguna excursión a las dunas. Su hábitat ha cambiado, las caravanas han sucumbido ante el avance de los potentes camiones y el acoso del asfalto y la desertificación les hace mantener una vida miserable y sin opciones. Pero Tombuctú exporto cultura en los siglos XV y XVI y eso, ha dejado un poso en aquellas callejas, que aún hoy llaman la atención de los más curiosos viajeros.
Malí es un país duro, de contrastes, donde nada es fácil, donde hay pocas cosas o incluso nada. Un país que se reparte entre el desierto del Sáhara y el Sahel, donde se cuentan por decenas las tribus que lo pueblan. Es país para que lo disfruten los viajeros avezados, los que saben sacar provecho de la contrariedad, los que saben olvidarse del reloj, los que saben hacer amigos, los que hacen de la paciencia una virtud, los que no les importa comer poco y mal cuando toca…. Para todos aquellos se así se sientan, debe ser un destino imprescindible.
Una última recomendación, dale un vistazo a nuestra web http://www.trekkingyaventura.com/africa/viajes_mali.htm

José Antonio Masiá

miércoles 26 de noviembre de 2008

Congo

Debería estar escribiendo sobre mi último viaje a Indonesia, pero las informaciones sobre el “nuevo conflicto” en Congo me han quitado las ganas. He tenido la suerte de haber podido visitar aquellas regiones un par de veces, hace años, antes de que estallara esa guerra que se llevó por delante la vida de casi un millón de personas y por la que nadie hizo nada por evitar. Me parecía mentira que en aquellas tierras verdes, de altas montañas y exuberante naturaleza se gestara una de las mayores matanzas de la historia moderna. El análisis de este conflicto conduce a implicar en el, a las potencias neocolonialistas, a Francia y a Bélgica que por acción, Zaire fue el coto privado del rey Leopoldo II, u omisión, generaron el odio interracial que estallo en el 94. Igualmente Estados Unidos utilizó durante la guerra fría el territorio congoleño como campo de batalla para frenar los avances nacionalistas de Patricio Lumumba e instaurar con la ayuda de mercenarios el régimen dictatorial de Mobutu. Este, mantuvo y propicio conflictos e inestabilidad en la zona, con el apoyo de su régimen corrupto, a la guerrilla angoleña de UNITA, mientras en la región de los lagos, el odio interracial entre Hutus y Tutsis, sembrado en su día por la colonia belga, iba dando sus frutos. En Uganda los Tutsis se preparaban para enfrentarse al gobierno Hutu de Rwanda. Tras la guerra, el “orden” colonial se trastoca, Ruanda país francófono de mayoría Hutu pasa a ser gobernado por Tutsis anglófonos y la influencia Belga pasa a manos del Reino Unido. La ayuda internacional poco a contribuido a cimentar una paz duradera, hoy en día los Tutsis banyamulenge, liderados por Laurent Nkunda, que vivían históricamente en la región de los lagos (Zaire) se levantan en armas, apoyados por sus vecinos ruandeses contra los Hutus exiliados de Ruanda que habitan en la región y que reciben ayuda del gobierno congoleño de Kabila. Y mientras tanto ¿que hace el mayor contingente de la ONU jamás enviado a un conflicto?, exterminar a los animales del P.N. Virunga, comerciar con el marfil de los elefantes que matan con ametralladoras y mirar para otro lado cuando los contendientes se enfrentan. A sus patrones, las grandes potencias, les viene bien que Ruanda sea el primer exportador del mineral Coltán, aunque no lo extraiga en su territorio, y de otras materia.
Una nueva catástrofe humanitaria esta en ciernes, nuevamente las potencias no quieren aprender de sus errores y lo volverán a pagar los habitantes de esta maravillosa región de África.

domingo 5 de octubre de 2008



Fue en el año 1981 la primera vez que pisamos Indonesia, en busca de las tribus Dani en Nueva Guinea, la lectura del libro de Heinrich Harrer “Yo vengo de la edad de piedra” nos había hecho soñar con aquellas tierras brumosas y selváticas y con sus habitantes que se cubrían el pene con una calabaza puntiaguda. La planificación no fue fácil, era una de nuestras primeras empresas de envergadura como agencia, asi que armados con un folleto de la agencia italiana Trekking Internacional, nos dirigimos a las líneas aéreas Garuda, donde su director nos dijo con horror que un su país nadie iba desnudo…. No recabamos mejores informaciones, cuando comenzamos nuestros contactos por telex, con las agencias indonesias que conocíamos, la respuesta era similar: aquello no podía estar en Indonesia.
En los últimos días de julio de aquel año, desembarqué junto a mi buen amigo Antonio en Jakarta, estábamos dispuestos a conseguir el permiso para viajar a Jayapura y desde allí a Wamena. Fueron días de reuniones con nuestro agente local, con el ejército con la policía….Finalmente en los primeros días de agosto nuestro grupo llegaba a Jakarta y todos juntos volábamos a Jayapura. ¡Éramos el primer grupo de españoles que visitábamos aquellas tierras!
La experiencia fue imborrable, durante días caminamos por aquellos parajes y convivimos con los Dani, incluso fuimos testigos de una batalla tribal, que seguro, aún conservará alguno de los compañeros del grupo en las ya antiguas“cintas súper 8”. Nuestro viaje se completó con una visita a los Torajas de Sulawesi y finalmente el relax en Bali. El próximo martes día 7 de octubre, volaré de nuevo hacia aquellas tierras, mi interés esta vez es conocer Borneo, navegar el río Sekonyer para llegar al P.N Tanjung Puting y poder ver a los orangutanes que allí se rehabilitan. Más tarde volaré a Makasar en Sulawesi para subir al país Toraja y desde allí continuar hasta el archipiélago de las islas Togian. Bali, igual que hace veintiséis años será el final del viaje. Poco a poco intentaré ir contando este nuevo viaje, a través de este blog. José Antonio Masiá

miércoles 6 de agosto de 2008

LO QUE VIENE

El otoño y el invierno abre la puerta a nuevos destinos, han pasado los monzones en Asia, las lluvias en gran parte de África, los desiertos se tornan visitables, el cono sur americano va dejando el frío y la Antartida nos permite alcanzarla….. y además el volumen de viajeros disminuye. Esta claro, un buen momento para lanzarnos a la aventura, o al trekking.
Nepal tras los difíciles años pasados, recobra su antiguo esplendor y se prepara para recibir a los grupos de trekker que desde octubre, recorrerán las rutas al campo base del Everest, el tour o el santuario del Annapurna, Kantchenjunga, etc…. o que ascenderán a montañas como el Mera Peak y el Island peak. Myanmar, golpeada por la represión política y por los ciclones, va recobrando el pulso y tras las pocas visitas del verano apunta a un mayor volumen de viajeros en los meses venideros. El Sáhara libio será de nuevo un destino clásico para los amantes de los desiertos, así como Jordania y Marruecos, Malí….. La Patagonia argentina y chilena mostrará de nuevo sus tesoros paisajísticos y naturales en la primavera y verano austral. La Antártida abrirá sus hielos para permitir la navegación hasta sus costas y mostrar al que quiera (o pueda) verlos su fauna y sus desolados paisajes, el bajo precio del dólar nos echara una manita a decidirnos.
Finalmente nuevos destinos se incorporan a nuestra oferta en pocos días tendremos preparada originales rutas en Bangladesh, Eritrea y Arabia Saudita.

domingo 6 de julio de 2008

NO OLVIDEMOS A MYANMAR


El ciclón Nagris pasó y dejo en su carrera por Myanmar decenas de miles de muertos y destrucción en el delta del rio Irrawaddy. El tiempo ha pasado, las noticias han abandonado la primera pagina de los periódicos y ya nadie habla de lo que allí ocurrió. El hecho de decidirme a escribir una letras sobre este país me a hecho pensármelo, no quería parecer oportunista o que nadie pensara que utilizábamos la tragedia para un beneficio empresarial. En mi bandeja de emails tengo archivados los correos de nuestros amigos y corresponsales de Myanmar pidiéndonos que no los olvidáramos, que ahora más que nunca necesitaban la ayuda de sus corresponsales para promocionar el país y llenarlo de visitantes, que explicáramos a nuestros clientes que desde Yangoon hacia el norte no había pasado nada, que todo funciona, pero que no tienen trabajo, que los turistas no llegan….
Esta es la realidad y con el tiempo pasado creo que ya se puede decir claramente. Mucha gente en Myanmar vive del turismo, trabajan en hoteles, son artesanos, guías, etc. Y llevan muchos meses sin trabajo. Myanmar sigue siendo el país amable y delicioso de siempre, de bellos paisajes y gentes amables. Tengámoslo en cuenta, si Myanmar estaba en la agenda de próximos viajes, de verdad, no hay motivo para sacarlo, disfrutaremos de una magnífica experiencia y devolveremos a sus gentes la alegría de poder realizar su trabajo y sacar adelante su vida.
José Antonio Masiá

lunes 23 de junio de 2008

Wonderful town


¿En qué estado quedamos cuando todo se derrumba? ¿Cuánto tiempo para recuperarnos? De ¿qué manera emprender el camino?... Cuando en Venezuela hubo aquellas lluvias que borraron del mapa a más de 50 mil personas, la gente quedó como si el mundo hubiese desaparecido a sus pies.Si casi siempre tenemos la incertidumbre de saber íntimamente que estamos de tránsito, cuando algo así nos pasa... uno se queda medio desarmado, medio perdido en algún punto del mapa como el que busca las llaves de su escritorio en medio de una inundación.El amor, el tiempo, los edificios... Recuerdo que cuando fui a Venezuela pasamos por la zona que fue arrasada por la inundación y a pesar de que había pasado tiempo, el aire de las cosas era apocalíptico... una pareja se besaba a lo lejos. Hoy recordé todo aquello, al ver una película donde nadie alza la voz durante todo el rodaje, nadie grita, nadie tiene al parecer ninguna urgencia porque al fin y al cabo el drama interior los ha absorbido. Se trata de “Woderful town”, una película silenciosa, que no tiene grietas porque gira sobre la grieta misma de la existencia... Sabemos que el deseo está allí, sabemos que la vida está allí, sabemos que todo va a seguir de alguna manera después del final...Observamos a través de las ruinas y los edificios, nuestra propia ruina personal, nuestra propia nada...Sabemos que no hay nada que nos permita volver a tras, pero resistimos en algún punto del espacio, creyendo que ese inútil esfuerzo nos devolverá lo que perdimos, lo que dejamos atrás... y mientras tanto aceptamos nuestra suerte con pesar...No deja de ser sorprendente que el mundo se muestre tan hermoso, tan hirientemente hermoso después de una catástrofe... dejando ver la poderosa belleza de la naturaleza, su calma equívoca que deja que despleguemos nuestro drama sobre el café, el te... la caminata por el campo.Y sí, esa película me dejó pasmado... quieta, sutil... así es, es marginal en plena construcción dejándonos ver que el único escenario para el amor es la propia intimidad. Que puede ser apocalíptico o sereno el rio que nos transporta hacia la muerte definitiva y sin embargo... el beso siempre le dará el mejor significado.Tendrá que llover mucho para que alguien comprenda la importancia de un beso en Catia la mar, en una Venezuela borrada por las aguas... o en un pueblo remoto que se incorpora después de un tsunami.Así se ve la oportunidad del amor, que no sale de un café, de una discoteca a toda velocidad, sino de la certeza de que lo que tienes es lo que es, al borde de la vida y de la muerte y que al mismo tiempo puede ser destruido en un instante...
JOSHUA


La puedes ver en:

Cines Renoir - Plaza de España
C/ Martín de los Heros, 12
Madrid

Wonderful town (V.O.S. en Español)No recomedada para menores de 7 años. 92 min. Sesiones: 16:00 · 18:10 · 20:20 · 22:30 · 00:30


Enlaces de Interés:

http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=4017&k=Aditya_Assarat
http://www.piramide-films.com/http://www.notodo.com/v4/php/noticias.php?itop=239

viernes 23 de mayo de 2008

Iñaki Ochoa de Olza


El día de hoy es triste, no solo porque llueve en Madrid, también porque se ha ido Iñaki Ochoa de Olza, una persona a la que respetaba como alpinista y a la que había tenido la oportunidad de conocer, por haber sido guía de uno de nuestros grupos a Baltoro/ K-2 en Pakistán, hace algunos años. La montaña en nuestro país solo salta a los periódicos cuando alguien fallece o cuando hay algún accidente, las circunstancias de este lo han hecho especialmente noticiable, Iñaki, probablemente,víctima de un edema cerebral, se vio bloqueado en la extremadamente difícil, pared sur del Annapurna, a 7.400 m. Esta vez la solidaridad si se ha notado en la montaña, fuera de la vorágine que rodea las ascensiones al Everest, aquí se ha encontrado con verdaderos montañeros, con gente que ha abandonado sus proyectos y ha arriesgado su vida en esa peligrosa montaña, para hacerle llegar medicinas y socorro. Para los que conocemos esa inmensa pared, la posibilidad de rescate se nos mostraba como imposible y solo nos quedaba la esperanza de que pudiera recuperarse un mínimo, que le permitiera descender al Campo Base. Esta vez, como tantas otras, la montaña no a querido, no es cruel o insensible, solamente marca las reglas de un juego que los que amamos el llegar a sus cimas conocemos. Su valía y su experiencia esta fuera de dudas, la suerte tan necesaria cuando juegas al límite no le ha acompañado esta vez. Aunque sea un tópico, nos consuela el pensar que esta donde quería. Nuestros mejores deseos para su familia y amigos.
José Antonio Masiá

miércoles 21 de mayo de 2008

India siempre




Me estreno en esto del blog que parece que ahora es lo que pita, no hay que perderse nada, los tiempos van deprisa y la técnica nos abre montones de posibilidades en la comunicación. No deja de ser interesante el poder relatar tus experiencias y opiniones y a la vez, poder aprender de las de los demás.
Acabo de llegar de India, ese país especial, caracterizado por proporcionar unas sensaciones únicas y extremas, a veces dificiles de digerir y que no llegan a todo el mundo de la misma manera. Ha sido un viaje corto, pero como siempre intenso.
Es evidente el cambio desde la primera vez que visite el país, pero a pesar de ello, sigo sintiendo la misma fascinación.
Una vez mas me he sumergido en la bulliciosa ciudad de Delhi, con un endemoniado tráfico, que a menudo hace dificil el cruzar sus calles, la ausencia de semáforos y su diferente costumbre en cuanto a la dirección en que los coches circulan, hace que realmente sea una constante aventura. Hay que estar muy atentos.
La parte antigua de la ciudad, está deteriorada, pero sus callejuelas repletas de puestos y de gente, son el mejor ejemplo de diversidad.
Jaipur con su fachada del Palacio de los Vientos y ese fascinante Fuerte Amber, hacen que sea facil imaginar tiempos pasados. Y que decir del Taj Mahal, el símbolo del amor por excelencia, tantas veces visto en innumerables reportajes, pero que me sigue deslumbrando y emocionando como la primera vez.
Mi viaje esta vez acababa en Benares, una de las ciudades santas de la India, amarga y dura, donde mucha gente llega a morir, pero en la que fascina su espiritualidad. Es imprescindible recorrer sus abarrotadas calles para poder comprender un poco más a este gran país y como no, saborear la vida que se desarrolla en las orillas de su río, el Ganges, el más sagrado,
Pero a diferencia de otras veces, la vuelta ha sido triste, la noticia de las bombas en Jaipur, hace que mi corazón se encoja, pensando que tan solo hace unos días, disfrutaba de la compañía de una amigo, a escasos 20 mts. de donde se ha producido uno de los atentados. Nada hacia presagiar que esas alegres y bulliciosas calles, se convertirían en una pesadilla.
Espero volver pronto, esas acciones no deben disuadirnos de hacerlo.
Concha.